20/3/15

EL ESCANDALO DEL SUJETO-CONCEPTO: KENNETH GOLDSMITH




"Archivo Hache" es mi columna semanal en el suplemento cultural Laberinto del diario mexicano Milenio. La siguiente columna se publicó el sábado 21 de marzo del 2015.


* This piece has been translated into Englsih by Guillermo Parra here



El escándalo del sujeto-concepto: 
Kenneth Goldsmith

El 13 de marzo, el famoso escritor Kenneth Goldsmith leyó en Brown University un poema titulado “El cuerpo de Michael Brown”, una apropiación del reporte de autopsia del joven afroamericano asesinado por un policía de Ferguson en el 2014; este linchamiento ha provocado grandes protestas contra el persistente racismo en Estados Unidos. Apenas circuló la noticia del poema de Goldsmith, la polémica estalló en Internet.

Goldsmith justificó en su Facebook que el poema da continuidad a su obra, basada en apropiación de textos. Después pidió a la universidad de que no hiciera disponible el video.

Ya antes he escrito mi desacuerdo político con Goldsmith. Ahora quiero hacer notar su inconsistencia conceptual.

Goldsmith aboga por una escritura no-creativa derivada de la apropiación textual en la era de la distribución electrónica. Pero su obra más bien es una escritura re-creativa del modo en que la gravedad de los reportes es destruida por el sistema neoliberal.

Goldsmith ha convertido en arte las apropiaciones que medios, corporaciones y gobierno norteamericano encabezan.

Táctica clave de este conceptualismo es negar la geopolítica que hace posible esta estética re-creativa; aplaudida, literalmente, por la Casa Blanca.

Ante la indignación que provocó su re-creación de un reporte sobre el cadáver de una víctima de ultra-violencia racial, Goldsmith quiso alegar que no hubo mala intención.

Se trata de una inconsistencia porque el propio Goldsmith ha insistido durante años que sus obras se derivan de conceptos ajenos al sujeto romántico. Pero al defenderse moralmente, Goldsmith recurre al sujeto poético que dice haber dejado atrás.

Para que Goldsmith sea congruente con su arte debe dejar de fingir inocencia o justificar sus re-creaciones.

Si Goldsmith quiere ser congruente debe él mismo dejarse ser totalmente apropiado por la lógica del gobierno norteamericano. Debe volverse un sujeto-concepto regido por el neoliberalismo y, rigurosamente, abrazar la brutalidad, el saqueo y el programa total del capital.

El legado de Goldsmith será haber vaciado de toda crítica anticapitalista al experimentalismo literario norteamericano. Si no quiere debilitar ese legado, debe llevarlo hasta sus últimas consecuencias y no apelar a motivaciones personales o supuestos malentendidos o buenas intenciones. 

Goldsmith contribuirá a la historia de la poesía si termina de sepultar los últimos restos del yo lírico y lo convierte en un sujeto-conceptual pre-determinado por el capital.

Kenneth: no debes abandonar la lógica interna de tu obra. Al contrario, debes permitir que el capitalismo se apropie totalmente de tu persona-literaria, en lugar de querer justificarla mediante tu persona-moral. Tú eres un artista neo-imperial. No sabotees esa función con discursos de artista retro-romántico.

De todos modos, esa obra y esa persona literarias ya encarnan el deseo de embellecer al Concepto Capital.

Y no lo olvides, la crisis será trasnacional o no será.

19/3/15

NUEVAS TENDENCIAS DE LA RECEPCION DE LA NARCOLITERATURA


Si alguien le interesa la discusión de la narcoliteratura, aquí cuelgo un artículo que escribí y que apareció publicado hace poco en libro.

Se puede bajar el pdf aquí: "Nomos del norte: nuevas tendencias de la recepción de la narcoliteratura mexicana entre medios, academia y gobierno"

EL ASUNTO ARISTEGUI ES PARTE DE LA NUEVA CIVILIDAD

Como he escrito aquí hace unos meses, en la región de América del Norte se está implementando una política de la expresión, la "nueva civilidad", que consiste en controlar las posibilidades de expresión del descontento en esta región geopolítica.

Lo que ha ocurrido con Aristegui es parte de esos ajustes.

"Veremos todo tipo de ajustes, represalias, estímulos, procesos para asegurar esta cultura de la expresión —la polémica en donde tú serás tu primer policía— desde las redes sociales hasta las clases informantes"

Link al texto de septiembre pasado "La nueva civilidad en la nueva polémica"

14/3/15

LA FOTO COMO POLICIA DEL ARTE



"Archivo Hache" es mi columna semanal en el suplemento cultural Laberinto del diario mexicano Milenio. La siguiente columna se publicó el sábado 14 de marzo de 2015.


LA FOTO COMO POLICIA DEL ARTE

La relación entre el escritor y la fotografía solía ser retrospectiva; conocíamos a un escritor consagrado o muerto por sus viejas fotografías; Internet modificó drásticamente esa relación y hoy conocemos antes las fotografías y luego (quizá) la obra literaria de los escritores. 

Grave problema: la fotografía es la Gran Normalizadora, y la fotogenia es la prueba de que todo está OK: amas, gozas, trabajas, consumes, descansas, existes, luces, vendes obedeciendo cada cláusula del contrato social. 

Un retrato es siempre la certificación de una obediencia al control; la policía incrustada en la retina. El cambio de la relación entre literatura y fotografía ha resultado en otro factor más de la normalización del escritor, que caracteriza a esta época de las artes verbales.

Nótese, por ejemplo, la función de la foto en el experimentalismo: la escritura puede querer no ser comunicativa, eludir el realismo y la lectura-pasiva; pero la persona que escribe experimentalmente, en cambio, desea ser reconocible, real, transparente, presente, comunicable, familiar gracias a sus fotos.

Esta es la gran incongruencia del experimentalismo y toda literatura actual. Su adicción a la fotografía muestra su entrega al capital.

La fotografía ha hecho más comercial a la literatura comercial y más aceptable a la literatura experimental. 

Hoy ser escritor es aparecer en fotografías. Si hay un anuncio de una lectura, libro o evento veremos una fotografía del escritor. Participar en lo literario es aparecer en una fotografía.

El libro importa menos; los géneros centrales son álbum y pic. 

La fotografía es el arte más reaccionario de nuestro tiempo; está, por lo menos, 100 años detrás del arte contemporáneo. Sin embargo, el arte contemporáneo depende del padrinazgo del retrato.

El escritor mediante la foto se vuelve una “personalidad”; el texto es apenas el producto vendido por la “celebridad”.

Si bien el libro está en crisis, la figura del escritor, en cambio, aumentó en relevancia.

No es azar que tengamos ya escritores que no escriben y sean célebres en el espectáculo de las Humanidades. 

Hemos llegado al momento en que ninguna innovación radical de la forma artística sucederá si no hay una crítica radical del espectáculo.

La falta de radicalidad del presente momento literario, teórico y artístico, en general, es evidenciada por la naturalización de la foto como carta de presentación del autor.

La fotografía es el pilar del espectáculo. Pero mediante su uso del retrato, el escritor merma la distancia, el extrañamiento del arte.

La foto es la firma del escritor con las clases en el poder y el gusto consumidor. El retrato expresa su afinidad con los dominadores y su atractivo y accesibilidad para el consumo. 


Si el escritor se niega a romper el contrato fotográfico, la escritura, sin embargo, romperá su contrato con el escritor. 

7/3/15

DEL E-BOOK AL FIN DE LA OBRA-TEXTO

"Archivo Hache" es mi columna semanal en el suplemento cultural Laberinto del diario mexicano Milenio. La siguiente columna se publicó el sábado 7 de marzo del 2015.


DEL E-BOOK AL FIN DE LA OBRA-TEXTO

La discusión sobre el e-book solía centrarse en debatir si sustituiría al libro de papel. O en discutir si el e-book podría ser un gurú.

El e-book no será el vencedor del libro de papel; más bien podría desaparecer antes que él.

La crisis del libro no necesariamente desemboca en su extinción, sino en su neutralización como forma crítica, en su instrumentalización. 

El libro —incluido el digital— será reemplazado por tecnologías audiovisuales, redes, nubes, voces, implantes y servicios sinestésicos de información corporativo-gubernamental.

El fin de la fase heroica del e-book puede verse con mucha claridad en el estudiantado del primer mundo, que consigue la versión digital de un libro, por ser más práctica, barata, transportable, cómoda y a la que, al mismo tiempo, no le dan mucho valor. 

El libro digital es un instrumento desechable. Se trate de Tolstoi o de un curso de econometría, el texto digital es visto como archivo pasajero. 

(Los clásicos son los libros menos valiosos monetaria y simbólicamente en el mundo digital. Los clásicos son la clase baja de @ccidente. El canon es el grado cero del e-status).

El libro digital es el libro menos inconveniente. Más que ser la causa de la crisis, el e-book ha frenado el fin del libro, prolongando la vida de la obra-texto

Pero la obra-texto —la obra que toma forma por la primacía y separación de un texto de otros textos, obras y medios— peligra.

Es probable que en Internet comience la evaporación de las fronteras del libro como artefacto textual autocontenido. 

Es posible que el sistema educativo neoliberal (o su sustituto) prescindan del libro, desintegrando la obra-texto.

El libro como artefacto (y mercancía) separada sólo sobrevive hoy por la precariedad tecnológica de los sistemas educativos norteamericanos (replicados en todas partes). 

Pero apenas sea redituable prescindir de la aula presencial centrada en un profesor, bibliotecas adjuntas y cursos organizados en torno a una serie de lecturas, el libro (incluyendo el digital) será obsoleto.

Cuando las universidades se integren al mundo electrónico, se virtualicen y el aprendizaje que hoy todavía se realiza en una interacción entre textos digitales y aulas presenciales se realice en atmósferas puramente virtuales, el libro terminará.

El fin del libro podría ocurrir cuando el e-book pierda sus fronteras y el texto sea fundido, fragmentado, apropiado, trans-mediado. 

Este proceso ya tiene cierto nivel de avance: ya los sistemas educativos han logrado transformar al libro en un mero contenedor de información (explícita o decodificable). Una vez terminado este proceso, el libro digital perderá sus orillas.

Ya no será relevante leer obras-texto separadas de lo demás. El texto pasará a ser un elemento periférico dentro de plataformas holo-mediáticas de adoctrinamiento.

Orwell se equivocó: dentro de la pantalla estaremos nosotros y lo único fuera de ella será la conexión del Gran Hermano.

27/2/15

FORMA Y FIN DEL LIBRO EXPERIMENTAL

"Archivo Hache" es mi columna semanal en el suplemento cultural Laberinto del diario mexicano Milenio. La siguiente columna se publicó el sábado 28 de febrero del 2015.

FORMA Y FIN DEL LIBRO EXPERIMENTAL

A relámpagos —como sólo puedo aquí— he dedicado columnas recientes al mayor desafío actual de la literatura: la crisis del libro y sus vías de ingeniosa sobrevivencia.

Ahora abordaré el libro experimental, aquel de texto inestable (por no ser un género tradicional) y que busca que el objeto mismo del libro comparta algo de ese desacato, ya sea por su diseño, distribución u otro elemento.

La destrucción del libro es parte del proceso (relativamente ciego) de la economía capitalista, cuya metálica mano invisible creó al libro moderno y ahora paulatinamente lo despide y empuja a las primeras etapas de su sobrevivencia.

Sobrevivir, he dicho: solamente los escritores hipnotizados por la industria, Internet, la academia, el ego o algún gobierno puede concebirse de otra forma que no sea la de un sobreviviente.

Además, si un escritor no equipara su ser a la sobrevivencia será imposible que se una a la venidera sublevación mundial, que ocurrirá en algún momento de este siglo o el siguiente. Quizá desde las sub-ciudades.

Pero el libro experimental —por su estructura norteamericana— se resiste a cobrar conciencia (material) de esta crisis; busca navegarla desde lo cool, lo fancy, lo nice, lo trendy. 

El re-formismo experimental reprime la crisis. Lo experimental vuelve al libro un dron de origami que se espera atraviese un abismo. 

Lo experimental es casi siempre adelgazamiento del contenido, minimalismo del cuerpo, tecnificación del texto, para evitar que el monstruo resurja desde el cuerpo.

El libro experimental busca deshacerse del demonio del escritor; al ser operativo de extirpación (post-romántica), el texto pierde densidad. El sujeto residual resultante es un sujeto volátil, “libre” de demonios. Neoliberal.

Lo experimental es el estado estético de la resiliencia: la capacidad de eficiente adaptación al trauma (aquí inducido por el capital). Por ser forma de resilience, las comunidades norteamericanas blancas son quienes están llamadas a encabezar. 

Y vuelve éxito al shock vía nuevo casco, reorganización o táctica.

Lo experimental busca sofocar excesos afectivos anti-capitalistas. Por eso el conceptualismo domina al experimentalismo hoy. Fue su mejor resolución resiliente.

Así como el escritor moderno no supo trabajar con la materialidad del libro (que redujo a mero contenedor genérico), el libro experimental tampoco supo trabajar con la psique del escritor moderno. 

Libro y psique han turnado existir como si el otro no fuese un problema o como si ese problema pudiera disolverse técnicamente.

El libro experimental adelgaza los demonios psicohistóricos del libro, asumiendo que son falsos ídolos (no-modernos). Volviéndolos etéreos.

El libro experimental tomó forma para controlar la explosión psico-somática del libro y el escritor.

Imposibilitado a explotar, el libro experimental está destinado a la implosión. 

21/2/15

CRITICA AL LIBRO DE ARTISTA

"Archivo Hache" es mi columna semanal en el suplemento cultural Laberinto del diario mexicano Milenio. La siguiente columna se publicó el sábado 21 de febrero del 2015.

Crítica al libro de artista 


El libro de artista es la estrategia consistente en atravesar la crisis del libro a bordo de un objeto, manufactura y diseño bellos: un libro con aura (por no ser industrial… y poner entre paréntesis ¿su? crisis).

Muchos libros de artista, en realidad, son libros de artesano. Su forma deriva de las manualidades, la artesanía, el craftmanship. 

A veces se supone que tiraje, materiales y trabajo artesanales bastan para hacer un “libro de artista”. Como pensar que cualquier paisaje al oleo, por ser bonito, logra ser arte. O creer que sonetizar y poetizar equivalen.

Definir al arte es arduo. Pero sabemos que rebasa lo bonito.

No distinguir entre el libro de artista y el libro artesanal provoca que el mundo del libro de artista tenga mucho de Classy Charlatán.

El mayor logro histórico del libro de artista es haber mostrado que los libros comunes son insuficientes, incluidos los libros de artista.

El libro de artista es un retro-centauro a medio camino entre las artes gráficas tradicionales y el arte contemporáneo. Esto no es necesariamente negativo, obvio, irrelevante o elogioso a sus jinetes, esto es, sus quijotes.

El libro de artista hoy vive un revival; es quizá el primer tipo de libro cuyo aura se fue y regresó. Después de una fase decadente a finales de siglo, revivió... ¿Renovándose?

Muchos libros de artista —como mucho arte contemporáneo— depende, sobre todo, del ingenio. Una bonita encuadernación, impresión delicada, ilustraciones atractivas, cuidado de diseño y ejecución, evidencia sensual de trabajo experto o curioso. El toque final: el ingenio.

Muchos libros de artista delatan y, a la vez, ocultan tratarse de obras más lujosas y ornamentales que artísticas. Con frecuencia, su presunción artesanal cubre un vacío.

Sólo visto como hoax podemos entender al libro de artista dentro del arte contemporáneo: el arte en problemas, cuyo hacedor está intoxicado de capitalismo. 

El libro de artista es otra de las estrategias posmodernas a la que han llegado comunidades del libro para sobrevivir. 

Lo que distingue al libro de artista es ser una estrategia de comunidades manufactureras del libro que se cruza con las estrategias de sobrevivencia de las artes gráficas, plásticas y visuales. En el libro de artista convergen la crisis del libro y la crisis del arte.

Pero también lo habitan otras crisis (desde las manualidades hasta las bellas artes). 

El libro de artista se caracteriza por esconder la crisis al emplear sólo fragmentos de otras artes, evitando ser relacionado directamente con la crisis integral de tales disciplinas.

Por otro lado, ser un disimulado bricollage le permite embellecer al libro de papel como artefacto y materialidad (agónicas). 

Todo libro de artista vuelve a sus técnicas, maquillaje mortuorio. Toda estética del libro es ya tanotoestética.

Léase este fin con ironía y sin ella: el libro de artista es el Día de Muertos del libro moderno.